jueves, 23 de junio de 2016



Mon Laferte – Vol. I (Edición Especial)

Hace mucho tiempo que no me “enamoraba” de una cantautora. Mon Laferte me conquistó desde el primer momento en que vi una foto suya, pero quedó tatuada a mi alma cuando escuché la primera canción que tuve el placer de disfrutar. “Si tú me pinches quisieras” me arrancó una carcajada combinada con un WTF?! y un “lástima que tú seas bicicleta y yo esté casado”. Soy emo, lo acepto ante todos ustedes. Debes serlo para disfrutar al máximo las melodías de Mon Laferte. Son desgarradoramente hermosas. Voz aterciopelada y volcánica a la vez, música de cantina-ska-western-bolero-balada-folklore andino, piel de porcelana tatuada y larga cabellera negra.


“Tormento” y “Cristal” son el doloroso preludio de la dulce tortura de escuchar a Montserrat Laferte. “Diablo” es un ska deliciosamente acompasado, triste pero festivo. “Sé que te amo porque te odio”, excelente frase de esta canción. “La visita”, el cuarto escalón de esta escalera hacia el abismo de la desolación. Otra baladita con metales plañideros es “Amor completo” +va por una galleta de animalito e intenta cortarse las venas+. Hay un giro inmenso al folklore de su país de origen, Chile, en “Un alma en pena” y volvemos a las baladitas de antaño con “Tu falta de querer”, en cuyo video Mon Laferte aparece personificando a una virgen, una diosa. “Si tu me pinches quisieras” es ese western rockero que le hacía falta al defectuoso. “Malagradecido” es una rolita con pura guitarra acústica donde al principio, la voz de Mon me recuerda a Natalia Lafourcretina, pero después matiza con potentes pinceladas y esto queda en un mal recuerdo. De un golpe regresamos al folklore con “La noche del día que llovió en verano” para salir de él en menos de un minuto y la parte de estudio cierra con un bonus track llamado “Bonita”. Una muestra de su bisexualidad, lástima Mon, lástima.

La segunda parte del disco son canciones grabadas en vivo de “Tornasol” y de éste mismo. Imperdible esto y todo el disco que es una chulada, como lo es el arte de Mon Laferte, así como ella misma.

¡Salud por Mon Laferte! No estaba muerto, andaba de parranda. Y aunque veo que ya nadie escribe, yo seguiré subiendo alguna nota de vez en cuando, si el tiempo lo permite.
 














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